2. INFORMACIÓN, INSTRUCCIONES Y UNA LISTA DE HERRAMIENTAS

Las células se organizan como una ciudad industrial con muchos trabajadores que trabajan sin cesar para que todos los departamentos funcionen adecuadamente. Estos trabajadores se desplazan por caminos/autopistas y disponen de plantas energéticas para obtener energía y poder utilizar sus herramientas y compuertas a través de las cuales comunican a la célula con el exterior. Los trabajadores están formados por las mismas estructuras de la célula, moléculas conocidas como proteínas, las cuales a su vez están formadas por pequeños aminoácidos que pueden ser de 20 tipos. Las proteínas van a ser capaces de cumplir las funciones de la célula. Además, van a estar acompañadas de otras moléculas muy importantes como los ácidos nucleicos que van a permitir la existencia de las células, entre los que se encuentran el ADN y ARN. El ADN se encuentra en el núcleo de la célula rodeado de una membrana y es un centro de control de la célula. El ADN está formado por moléculas más pequeñas unidas entre sí llamadas nucleótidos que pueden ser de 4 tipos: Adenina (A), Timina (T), Citosina (C) y Guanina (G). La unión de los nucleótidos se repite y alterna a lo largo de una larga cadena, y así es como el ADN codifica la información cada 3 nucleótidos correspondiéndose a un aminoácido, produciéndose combinaciones de aminoácidos que formarán proteínas. Estas labores se van a resumir en procesos de transcripción (paso de ADN a ARN) y traducción (ensamblaje de proteínas a partir de la secuencia de ARN). 

Por tanto, el ADN son las instrucciones que debe seguir la célula para funcionar y a la totalidad de ADN y manuales de instrucciones del cuerpo se le denomina genoma. Estas instrucciones son una enumeración de piezas aminoácidos que se ensamblan en proteínas, las cuales eran los trabajadores, herramientas, ladrillos… por tanto, en función de la información del ADN habrá diferentes proteínas y según éstas, la célula vivirá, crecerá, se reproducirá y morirá en función de las que disponga en cada momento.

La organización va a ser clave y es donde la genética estudia el ADN y la codificación de información. Los genes son unidades presentes en la molécula de ADN que contienen un listado de aminoácidos necesarios para construir una proteína concreta. Pero la genética moderna nos ha demostrado que no todo lo que está contenido en el ADN termina formando parte de una proteína, y de nuevo la palabra “organización” es la clave. A partir del genoma (constituida por 46 moléculas de ADN en forma de cromosomas), cada célula tiene que especializarse al máximo. Como en el organismo, todo funciona por automatismos y la forma más sencilla de asegurarse de que cada célula disponga de lo que necesita es tachar todas las herramientas y piezas que no sean necesarias. La genética nos da las claves para entender cómo se guarda la información en la lista maestra de la que derivan todas las demás, así como con qué tipo de tinta está escrita. Cada lista es una modificación de una lista anterior, y así es como la genética permite entender la evolución. Y la epigenética sería lo que explicaría cómo se tachan determinadas piezas de cada lista, por qué y en qué momento concreto.

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