3. LOS GENES ACAPARAN LA ATENCIÓN

La historia de la genética ha evolucionado teniendo en cuenta a protagonistas indispensables como Gregor Mendel y sus experimentos con guisantes, Craig Venter y sus células sintéticas, y Watson, Crick, Franklin y Wilkins en la determinación de la estructura de doble hélice del ADN, dando lugar a lo que hoy conocemos como biología molecular. Los anteriores citados y muchos otros investigadores han ido conformando a lo largo de la historia el término genética, que a su vez engloba una multitud de hipótesis que se han ido corroborando. Se llevaron a cabo descubrimientos como la distancia relativa a la que se encontraban los genes que codificaban rasgos, teniendo en cuenta la descendencia entre dos individuos, mediante el experimento de la mosca de la fruta, dando lugar a determinar que la herencia de los caracteres estaba en los cromosomas (formados a su vez por ADN). 

El punto de inflexión de todas estas hipótesis fue la determinación de la estructura en doble hélice del ADN, que permitió comprender cómo se producía la replicación del material genético entre unas células y otras en su división, manteniendo la estructura original con pequeñas variaciones. Una vez conocidas las bases del código genético y, por tanto, como la información genética se duplicaba y pasaba de unas células a otras, se estableció una forma de estudio que aún sigue vigente: la secuencia de ADN es copiada al ARN (transcripción), el cual dará lugar a una nueva proteína (traducción). Conociendo este diagrama ADN-ARN-proteína se ha conseguido abordar el estudio de muchas enfermedades, trabajando en la lectura de los ácidos nucleicos mediante años. Además, Francis Crick se refirió a este flujo de información genética como “dogma de la biología molecular”, sin embargo, esto fue un error. 

En la actualidad, sabemos que el ARN puede volver a codificar ADN, que existen fragmentos de ADN que no van a codificar proteínas y que únicamente tienen una función estructural o reguladora, que existen moléculas de ARN que no van a codificar proteínas, y que ciertas moléculas de ARN tienen una función distinta que consiste en unirse a regiones concretas para impedir su funcionamiento. Todo esto se averiguó gracias al descubrimiento de que el ADN puede alterarse químicamente sin sufrir una mutación por ello.

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